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Psicología
Infantil

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“Si deseamos cambiar algo en un niño, primero deberíamos examinarlo y valorar si no es algo que, a lo mejor, deberíamos cambiar en nosotros mismos”

CARL GUSTAV JUNG, Psicólogo y Psiquiatra Suizo, 1875-1961

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PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO

Los niños perfectos o los padres perfectos no existen como tales, y hasta ahora no ha habido padres que no dudaran, al menos ocasionalmente, sobre sus propias capacidades como padres y madres. Los niños no se comportan siempre como sus padres quisieran, y cuando los padres no logran cambiar los hábitos de sus hijos, se frustran, se confunden y se muestran inseguros.

DEFINIR EL PROBLEMA

Antes de hacer cambios hay que saber qué es lo que se desea cambiar. No sirve de nada etiquetar a un niño como irritante, salvaje, tozudo o rebelde, ya que dichas etiquetas son generalidades y no se puede cambiar algo tan poco definido. Además, no se trata de cambiar a todo el niño, sino solamente su conducta o actitud. Sea específico. No se deje llevar por los sentimientos.

ENFOCAR LOS PROBLEMAS UNO POR UNO

Una vez se haya decidido exactamente qué comportamientos del niño se desea cambiar, puede surgir la tentación de abordar todos los problemas presentados a la vez. Hay que resistir este impulso y centrarse en cada problema, uno por uno, resolviendo uno antes de pasar al siguiente.

SER MODESTO

Rara vez se soluciona el problema de un niño de la noche a la mañana. Los cambios, tanto en los niños como en los adultos tienden a producirse lentamente y por etapas. Si un niño que antes se negaba a practicar el piano empieza a tocar diez minutos al día, debe usted alegrarse y demostrarlo. Se ha logrado un progreso real.

SER CONSECUENTE Y CONSTANTE

Conseguir el éxito final en el cambio de la conducta de un niño requiere ser consecuente y constante. Pensar lo que se dice, decir lo que se piensa y asegurarse de que todos digan lo mismo.

SER POSITIVO

Trate usted de ver la conducta general de su hijo desde una perspectiva positiva. No todo lo que hace el niño resulta desagradable, sólo algunos comportamientos irritan y frustran a los padres. Trabaje sobre dichos comportamientos uno por uno. Mientras tanto, asegúrese de que el niño sabe que usted le quiere y le aprecia y recuerde manifestarle cuándo se está comportando correctamente. Si Juan ha estado haciendo ruido con el restaurante y después se tranquiliza, hay que decirle entonces que apreciamos su modo de actuar.

HACER SABER AL NIÑO LO QUE SE ESPERA DE ÉL

Después de seleccionar el comportamiento que se desea cambiar y elegir una estrategia o solución entre las que se ofrecen, se debe encontrar un momento tranquilo para explicarle al niño lo que va a ocurrir.
Hay que mantener siempre una actitud positiva. Simplemente se le está explicando un nuevo acontecimiento.